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DE LOS APUROS CON EL BETULA Y OTRAS EMERGENCIAS PORTUARIAS

DE LOS APUROS CON EL BETULA Y OTRAS EMERGENCIAS PORTUARIAS

Carlos Torres Oseguera

En esta semana se cumplen 26 años de que el recinto portuario vivió uno de sus episodios más extremos con el apurado retiro del buque tanque Betula, en medio de un torbellino de un humos y bajo una lluvia ciclónica, sin embargo el puerto ha tenido más emergencias desde barcos incendiados, fugas de combustibles hasta un navío que acabó encallando a unos metros del canal de acceso al puerto.

 

Años atrás en su momento, el capitán de altura J. Ramón Mendoza, piloto de puerto, recordaría la experiencia del Betula, un barco que llegó al puerto con ácido sulfúrico y durante la descarga una avería en sus mangueras generó la fusión del químico con combustible provocando –sin ser un incendio-  una densa humareda que llevó a la autoridad portuaria a desalojar la tripulación de a bordo y sacar el barco  a media noche, bajó lluvia y con solo un remolcador.

Lo que nos dejó el Betula, comentaría el Capitán Mendoza,  es que no se debe descuidar para nada la seguridad del puerto, pues aun el navío ya fuera del recito portuario se convirtió en una pesadilla para las autoridades.

 

Y es que el control parcial que mantenía del buque atado a un remolcador y bajo intenso oleaje, preocupaba que acabara a la deriva como finalmente pasó, y que se hundiera en ruta de barcos o peor aún por la zona de acceso al puerto, nada de ello pasó, el navío acabó varado entre Playa Azul y Las Calabaza, en junio de 2018, a 25 años de su naufragio, los restos  del Betula se desboronaron por completo borrándose del paisaje.

 

Esa experiencia de estar siempre alertas en la actividad portuaria, no ha sido única dentro del territorio de la terminal marítima michoacana, la situación más trágica ocurrió en  1996 un viejo barco de la Armada de México, denominado Río Balsas, amarrado en un muelle de la terminal de graneles vegetales, se incendió en la madrugada muriendo 6 marinos, el barco A 23 un viejo trasbordador del mar de Cortés,  servía de residencia a 25 elementos de la Armada comisionados en el dragado de la base naval cuando la conflagración que en este casos se dio por un corto circuito en el interior del navío.

 

Otro incendio se dio con un barco patrulla, propiamente fue casco de lo que era un barco de la armada chilena que  se quemó en la dársena frente al lugar donde se iba a desmantelar, la intervención de los remolcadores con su sistemas de bombeo de agua a presión para esos casos, salvó la situación.

 

Un caso particular que dejó entrever la exigencia de que un pactico de puerto se haga cargo de los navíos que entran y salen del mismo, fue el  buque de contenedores, Mersk Diadema de bandera alemana y  291 metros de eslora, terminó encallado a unos metros del canal de acceso al puerto, luego de  complicaciones en las maniobras de ingreso al puerto, esto en septiembre de 2007.

 

El navío provenía del puerto de Balboa Panamá, y de acuerdo con la programación de buques de la Administración Portuaria, arribaría al puerto el 1 de septiembre a las 19 horas, para zarpar al siguiente día con destino a Yokohama, Japón

Al parecer el navío  fue jalado por la corriente por el mal tiempo que imperaba en la región desde tres días antes, El porta contenedores de  291.68 metros de largo, 32.26 metros de manga o ancho y un calado de 11.80 metros y de 52,701 toneladas, terminó encallado a unos 800 metros al sur de la boca de acceso al canal de navegación y a menos de 500 metros de tierra, durante 6 días en que se maniobro para liberarlo,  la posición del barco no afectaría  las maniobras portuarias.

 

El derrame de combustibles tampoco ha eximido al puerto, en enero de 2009 una cantidad indeterminada de combustóleo se derramó en las aguas del puerto, tras la operación de descarga del buque de Pemex Olmeca en el muelle de Metales y Minerales, La mancha del combustible trataba de ser  contenida por  una barrera  flotadora que rodeaba el buque, sin embargo ésta se percibía en casi toda la superficie de las aguas portuarias, mostrando en sus orillas la costra negra del combustóleo, sobre el accidente Arcelor Mittal ni la API dieron pormenores de la causa.

 

El puerto de Lázaro Cárdenas, han señalado sus autoridades,  cuenta con excelentes condiciones de seguridad para barcos e instalaciones, sin embargo las posibilidades de accidentes no pueden ser eliminadas y considera que el mayor riesgo que se ha presentado es la maniobra de buques sin máquina esto es, que al estar ingresando al puerto, por alguna razón  se apagan los motores del  navío, quedando totalmente sin gobierno, aunque en estos casos la intervención de los remolcadores han controlado la situación. De este tipo de casos por lo menos se han presentado diez en este puerto, considera, sin trascendencia alguna, pues todos los barcos en su acceso al canal de navegación ya vienen controlados por los remolcadores.

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