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Futbol y covid ¿y ahora qué?
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Futbol y covid ¿y ahora qué?

 

La Liga municipal de futbol porteño convocó una conferencia de prensa para informar que el ayuno del deporte que más se practica en la región, sigue, en tanto las autoridades sanitarias no avalen el regreso a lo que ya se anticipa como “nueva normalidad”, que en lo inmediato exige evitar las aglomeraciones y la paradoja de ello implica “jugar sin público”.

 

Mientras le encuentran cuadratura a esto, además de decidir la fecha de reinicio del futbol, falta que los delegados disciernen si le siguen con el campeonato que a estas fechas estaría ya en su culminación, o se van a borrón y cuenta nueva con el arranque de otra temporada.

 

En la Liga son tan democráticos –cual debe-  que esta decisión de seguirle o no con el torneo que aun acaba o se arranca nueva a temporada; ya en la tercera división profesional, -nada que ver con la Liga- pero tiene incidencia en Lázaro Cárdenas por el equipo Cocodrilos, habían decido parar el torneo regular y cuando se dieran las condiciones arrancar con la liguilla clasificado los equipo que estaban en esa condiciones con a la suspensión del torneo, esto como 7 fechas antes de la última jornada regular, al último ni liguilla y optaron por arrancar una nueva temporada que se supone está para septiembre , esto, si el coronavirus lo permite.

 

Allá arriba en el  futbol profesional la cosa es de negocio de televisoras, por ello la urgencia de que arranquen las competencias; en la 3ª División será negocio para la federación que los organiza, no así para los equipos que la integran, por ello el sentir del presiente de Cocodrilos, Eleazar Molina Segura, jugar sin publico afecta a la economía del club, si bien los ingresos de los que pagan un boleto por ir a ver a  Cocodrilos no representan gran cosa a los gastos de la institución, siempre aportan al menos para cubrir parte de los gastos  de salidas, dice.

 

Ahora bien, en el futbol amateur qué se persigue, obvio que ingresos no, eso sí, tener un equipo en la Liga cuesta, y la paradoja es que sin ser profesional como al Tercera División, hay una cierta élite de jugadores que por su capacidad y calidad cobran por jugar, éstos como es de esperarse son los que están en los conjuntos que pelean por títulos, y eso es lo que deja el futbol amateur.

 

Para cuando se retome la actividad está la disyuntiva de seguir con el campeonato que arrancó en septiembre de 2019 y como van las cosas, quizá hasta septiembre de este 2020 se estaría viendo la reanudación del juego de las patadas.

 

La Liga dice que va esperar la decisión de los delegados para qué derroteros tomar, seguirle con el que está o empezar con otro. Esto como se estila seguramente se va a decidir en una asamblea donde el análisis de pros y contras se va a tomar al vapor, y parece que la alternativa más viable es seguir la competencia que inició en 2019, más que nada por cuestiones económicas, pues una nueva temporada implica nuevo uniforme, nuevos registros, nuevas “contrataciones” de jugadores y todo lo que conlleva un nuevo torneo.

 

En este caso lo que provocará seguir con el campeonato inconcluso es un desfase con la siguiente temporada; no queda claro si la temporada habitual de septiembre a junio julio en que salen los campeones sigan un procedimiento, y el más factible hasta donde recuerdo, es evitar hasta lo posible la temporada de lluvia. Y en el caso de las fuerzas básicas se busca que los menores estén ya fuera de competencia en la vacaciones de verano, aunque en ambos casos por diversas circunstancias la temporada desde años antes ha quedado desfasada, lo que ahora con la pandemia se ha roto toda continuidad lo que bueno, no es privativo del futbol porteño, es todo un caso mundial.

 

Ante esta perspectiva nuestra opinión es que la Liga debería emprender un consulta entre delgados, jugadores, árbitros y otros actores en torno al  futbol, para igual definir cómo enfrentar la denominada nueva normalidad, hasta la que consideramos más prioritaria, reorganizar las categorías, establecer procedimientos que garanticen la continuidad de los equipos y no abandonen la competencia, establecer un nivel más homogéneo en cada categoría, y en sí, una serie de vicios y anomalías que han ido en detrimento de la competencia. Son aspectos que deberían analizarse de cara a mejorar el futbol porteño, hacerlo más equitativo y evitar el desorden que, ha estado prevaleciendo en las últimas temporadas.

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